Autodromo Nazionale di Monza. El templo en mayúsculas. La catedral de lo que fue el deporte de motor en el pasado y de su transformación a día de hoy. Pocos circuitos quedan actualmente en uso en los que la historia del deporte siga tan viva como aquí. Donde te embriague la sensación de pisar historia en cada paso que das. Donde respires la esencia de esas primeras carreras, locas para algunos y envidiables para otros. Carreras que narran el pasado glorioso y triste, a partes iguales, de la competición automovilística. De la velocidad y de la magia. De los casi cien años del óvalo todavía visibles en puntos tan míticos como la Sopraelevata y su gran peralte. Todo aquí es pasado y presente al alcance de quiénes quieran visitar el circuito de Monza. Y de los que quieran enamorarse más de esta adictiva pasión que es el automovilismo.

En Monza todo es magia. Desde que recorres parte del Parco di Monza y llegas al autódromo. Cuando subes por las tribunas para contemplar, por primera vez, la pista. Cuando te cruzas con ardillas y conejos en tus paseos por el bosque. Y, sobre todo, cuando, entre árboles y arbustos, se abre ante tus ojos parte del antiguo óvalo. Esa magia que te hechiza sin saber muy bien por qué. Será su entorno bucólico, los recuerdos de tiempos pasados, la naturaleza en estado puro… O todo en conjunto. Sea como sea, a Monza has de ir una vez en la vida. Llegar es fácil y emocionarte más todavía. Y, si sigues leyendo, aquí te explico cómo pasar un día en Monza… desde mi propia experiencia 😉

Visitar el circuito de Monza

¿Cómo llegar?

Visitar el circuito de Monza, el Autodromo Nazionale di Monza, es fácil si estás en Milán ya que ambas ciudades están separadas por solo 15 kilómetros. Cerca, ¿verdad? Llegar hasta Monza y al propio circuito es fácil tanto si vas en coche como en transporte público. En mi caso, optamos por este último y, aunque el trayecto es algo más largo que si vas en coche, no tiene pérdida. Eso sí, tendrás que ir en tren y bus. Lo ideal es coger el tren dirección Monza en la Stazione Centrale de Milán. El viaje son escasos 10 minutos y el billete cuesta 2,20 €.

Una vez en Monza, compra el billete de bus en el estanco de la propia estación. Su precio es inferior a 2 €. Eso sí, si para la vuelta también coges el bus hasta la estación, mejor compra ahora los dos billetes. En Italia, el precio de los billetes se duplica si los compras directamente al conductor. Así que es mejor prevenir y hacerte con el ticket de ida y vuelta. Sal de la estación y cruza la plaza justo que tienes enfrente, hasta llegar a estar delante de una gasolinera. Sube las escaleras de la plaza y espera en la parada que tienes en la derecha, en Corso Milano. Espera al bus Z221 y bájate en Vedano al Lambro. Te ubicarás fácilmente porque tu parada está justo delante de la cafetería Pit Stop después de un viaje de 15 minutos.

Como nosotras -mi hermana y yo- fuimos en día laborable, entramos por Porta Vedano. Para llegar, deja atrás el Ayuntamiento de Vedano y sigue recto por la Via Enzo Ferrari. Cuando atravieses la Porta Vedano, ¡ya estarás en el Parque de Monza! Todavía te quedarán unos 10 minutos a pie hasta llegar a la zona del Infopoint (centro de información), de restauración y merchandising. Desde aquí empiezan diferentes actividades y visitas guiadas por las instalaciones y la pista, tanto a pie como en bicicleta. El recorrido se te hará más ameno si buscas a las ardillas que se esconden entre los arbustos 😉

 

Visitar el circuito de Monza

Para conocer el Autodromo Nazionale di Monza y sus instalaciones al completo, te recomiendo que reserves una de las visitas guiadas. Eso sí, es necesario que reserves el día con antelación -una semana antes ya va bien- para que te incluyan en uno de los grupos. En http://www.tempiodellavelocita.it/ tienes toda la información y el email de contacto para hacer tu reserva. El precio es moderado: 10 € el tour por las zonas normalmente cerradas al público y backstage del Gran Premio de Italia de Fórmula 1. Si quieres completar la visita, te recomiendo que añadas -¡por sólo 5 € más!- la vuelta a la pista en una mini furgoneta.

Pero lo que no tiene precio es coincidir con un día de actividad en pista. Según qué categoría y programa deban realizar, redondeas la visita con la emoción de ver los coches girar en el Templo de la Velocidad, como nos pasó a nosotras con lo entrenamientos de la Porsche Supercup. Una excelente forma de emocionarse en este trazado, sentir la potencia de los autos y comprobar por qué es uno de los circuitos más amados por pilotos y aficionados.

Pit-Lane del circuito de Monza

Desde dentro

Volviendo a la visita guiada, entrarás a las salas y zonas que rodean el día a día de cualquier prueba del motorsport aquí en Monza. Accederás a la tribuna principal y a la sala VIP, dónde te sorprenderá su insonorización pero sobre todo que haya gente dispuesta a pagar un dineral por ver las carreras y no oír nada. ¡Absolutamente nada del exterior! ¡Ni los vítores de los tifosi, ni los motores…! ¡Nada!

De la tribuna principal te dirigirás a la sala de prensa y a la sala dónde se organizan las ruedas de prensa de Fórmula 1. Dos zonas que, como periodista, siempre tengo especial curiosidad por conocer y que seguro a ti también te hará gracia sacar la cámara y hacerte una foto imaginándote que eres Sebastian Vettel o Lewis Hamilton atendiendo a los medios de comunicación. Si esta es una sala frecuentada únicamente por profesionales de la información, la de Dirección de Carrera es exclusiva y reservada a los comisarios y al propio director de carrera, los que controlan que todo esté bajo control en pista. Es una sala llena de pantallas con cámaras en todos los puntos del trazado. Es aquí, por ejemplo, donde se decide si un piloto debe ser sancionado tras una acción antideportiva, por una maniobra en contra del reglamento…

Sala de prensa del circuito de Monza

 

El podio y la vuelta al circuito

Lo más emocionante de la visita llega ahora… ¡cuando subes al podio! Aquí desfilas por la pasarela que te lleva hasta la gran plataforma, colocada justo arriba del Pit-Lane, y te sientes como si tú también hubieras ganado. Te invade la sensación de victoria, te imaginas a tu equipo ahí abajo celebrando contigo, a los miles de tifosi que saltan a la pista para unirse a tu éxito, para cantar Il Fratelli d’Italia a todo pulmón, para que les rocíes con champán… Es aquí donde dejas volar la imaginación y te pones en la piel de los pilotos y en las vistas tan increíbles que deben tener de toda la recta llena de gente.

De nuevo con los pies en la tierra, el tour acaba -si así lo has cogido- con una vuelta al trazado subido en una pequeña furgoneta. Aunque la velocidad no será la que esperas, no se pasa de los 30 km/h, sí que te permitirá fijarte en cada curva y en cada chicane. En las largas rectas y la velocidad que se puede alcanzar. En las huellas de los neumáticos en los pianos. E incluso podrás ver ardillas y conejos saltando al asfalto. Y es que es normal, ¡el bosque empieza a escasos metros de donde acaba la gravilla!

Aunque sea a velocidad reducida, pasarás por todos los puntos que hacen del autódromo el Templo de la Velocidad: la Variante del Rettifilio, la Curva Biassono, la Variante della Roggia, la Curva de Lesmo, la Curva del Serraglio, la Variante Ascari y la Curva Parabolica. Puntos que hacen historia y prometen emoción en cada edición.

 

La Sopraelevata

Acabada la visita, ahora es momento de caminar, de adentrarse en el bosque ¡y tocar parte de la historia del motorsport! Y es que no puedes irte de Monza sin pisar parte del antiguo óvalo, del Anello alta Velocità. ¡La Sopraelevata di Monza! Desde el Infopoint debes caminar unos 10 – 15 minutos aproximadamente hacia la Prima Variante y seguir las señales dirección a las tribunas Alta Velocità. A medida que camines verás que el bosque empieza a cubrir el paisaje y parece que hayas cambiado totalmente de escenario.

Todavía deberás entrar un poco más hasta ver varias vallas que prohíben el paso a vehículos. Es justo aquí dónde, tras una de las verjas, se abrirá ante ti el pasado del Autodromo. La mítica Sopraelevata, un peralte con una inclinación lateral del 80%. Una curva que parece imposible de trazar pero que, décadas atrás, los pilotos lo hacían a más de 250 km/h y con escasas medidas de seguridad.

La Sopraelevata de Monza

Llegar aquí es un viaje al pasado. Un viaje nostálgico pero triste a la vez. Tras la emoción de llegar y pisar el asfalto agrietado, la sensación siguiente es la de pena y angustia. La primera por el abandono en el que se encuentra y la segunda por el casi e inquietante malestar de estar allí y saber que aquí han muerto decenas de personas -entre pilotos y espectadores-. Quizá es una percepción extraña pero me impresionó cómo de incómoda me pude llegar a sentir en un primer momento, incluso disfrutando al imaginar a los monoplazas inclinarse a altas velocidades para tomar la curva. Sea como sea, aprovecha que has llegado hasta aquí para recorrer algunos metros, alzar la vista y comprobar su inclinación, coger carrerilla e intentar llegar hasta arriba… Y recordar que, con todo, estás pisando historia de la competición automovilística.

 

Ahora te toca a ti

Si vas a Milán y cuentas con aunque sea medio día libre, hazlo posible para visitar el circuito de Monza y no te arrepentirás. Es uno de los lugares que todo aficionado al motor debe visitar incluso sin actividad en pista. Su ubicación en medio del Parco di Monza permite que puedas acceder a buena parte de sus zonas de público y, sobre todo, viajes al pasado pisando la Sopraelevata. Ahora es tu turno. Si vas a ir, ¡espero que mi experiencia te sirva de ayuda! Si ya has ido, ¿qué te pareció? ¡No dudes en escribir un comentario y contármelo 🙂

 

*Este post va dedicado, en parte, a mi hermana Núria. Con ella descubrí este autódromo de leyenda y se volvió a contagiar de este mundo de motor. Grazie sorella.

 

 

 

6 thoughts on “Una giornata a Monza, il tempio della velocità”

  1. La pasión que tienes y que pones en el automovilismo es emocionate, noble y fácilmente contagiosa.
    Felicidades.

    1. ¡Hola farfallina!
      Muchas gracias por leer el post y por tu comentario. Es un placer saber que disfrutáis del post y de la pasión que intento ponerle en cada viaje. Espero que sigas entrando por aquí muchas más veces 🙂
      Un abrazo

  2. Me encantó tu relato. Tengo pensado ir a los Alpes y siempre he querido pasar por el antiguo ovalo de Monza desde que vi un vídeo de Red Bulls con Carlos Sainz y Miguel Molina. Es un viaje exprés así que no tengo tiempo para tours guiados, sabes si se puede llegar a pisarlo sin pagar y sin colarse….desde Google accediendo desde el campo de golf parece que andando el último tramo se podría….

    1. Hola Carlos, ¿qué tal? Primero de todo, gracias por pasarte por aquí y leer el post. Un placer saber que te ha gustado.
      El acceso es gratuito ya que entras por el parque. Es decir, está abierto al público. A la pista no puedes acceder pero sí puedes asomarte a una de las tribunas (detrás del punto de información) y ver parte de la pista. También puede s acercarte a la Sopraelevatta y caminar por el peralte (¡esta parte me encantó!). Si necesitas más información, me dices. ¡Espero que disfrutes del viaje!

  3. Hola, muy buen post!! Sabrias donde conseguir informacion sobre los horarios de los autobuses, y cuanto es la duracion aproximada de la visita??
    Muchas Gracias. Un saludo!

    1. Hola Emmanuel, ¿Qué tal?
      Primero de todo muchas gracias por pasarte por aquí y por tus palabras 😉
      La visita dura aproximadamente una hora. Ves la tribuna principal, accedes a la sala de prensa, a dirección de carrera, subes a podio…
      Para llegar, si vas en transporte público la mejor opción es coger el bus en la estación de Monza. Compra los billetes de bus en la misma estación, sal a la calle, cruza la carretera y quédate justo delante dela gasolinera, en la calle de enfrente. Los horarios de bus los tienes en este enlace http://www.tempiodellavelocita.it/come-raggiungerci/ El trayecto no dura demasiado, unos 15-20 min pero tendrás que caminar por el parque ya que el bus te deja en la calle de arriba.
      ¡Espero que te sirva! Un abrazo y ya me contarás 🙂

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