Nico Rosberg se convirtió en el nuevo ‘chico de plata’ al firmar contrato con Mercedes a finales de 2009 para ser piloto de la escudería de Stuttgart, que regresaba en 2010 a la Fórmula 1 después de su salida en 1955. Tras cuatro años en Williams, el alemán daba un paso al frente con el propósito de ampliar su palmarés en la categoría reina que hasta ese momento sumaba dos podios y dos vueltas rápidas (la primera de ellas en el Gran Premio de su debut, Bahréin 2006).

En su primer año vestido de plateado, tres podios fueron los máximos resultados para Rosberg que afianzaron su posición en el equipo frente a su compañero Michael Schumacher y dieron a Mercedes un buen y merecido regreso a la F1.

Si 2010 fue una temporada gratificante, 2011 fue una campaña modesta en la que el chico de plata consiguió dos quintas posiciones como mejor resultado. En búsqueda de las primeras plazas y de mayores triunfos, todo empezó a cambiar un año después, iniciada la temporada 2012. El Gran Premio de China, tercera prueba, fue su talismán: Pole Position y victoria en un fin de semana radiante para el alemán. El plata seguía predominando en él, pero con cautela se iba acercando a los tonos dorados de los triunfos. Su tercer año en Mercedes concluyó con un nuevo podio y vuelta rápida aunque, paradójicamente, fue el peor en resultados generales desde 2007 al finalizar en el noveno puesto del Mundial de Pilotos.

La euforia y satisfacción de China se repitió en dos ocasiones en 2013 con los triunfos en Mónaco y Gran Bretaña. La victoria en Montecarlo fue especial en cuanto a recorrer las calles y carreteras de su infancia, que le llevaban de su casa en la capital monegasca a la escuela diariamente. La de Silverstone fue inesperada y accidentada por parte de sus rivales, pero sin duda alegremente acogida y celebrada ya que se trató de su primer triunfo sin salir desde la Pole Position. En la recta final a la conclusión de la temporada, Rosberg logró dos podios -segunda posición en India y tercera en Abu Dhabi- para cerrar su campaña más completa y laureada de su trayectoria en la competición. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar, sólo era necesario esperar unos meses…

El espectáculo del Gran Circo volvió a rugir el 16 de marzo en Albert Park, inicio en Australia de las 19 escenas de la obra 2014 del Mundial de Fórmula 1. Sin dudar, Rosberg y Mercedes intepretaron su papel de protagonistas en la primera representación de la nueva campaña, logrando el mayor estreno esperado para ambos pese al abandono de Lewis Hamilton. Escudería alemana y piloto germano sumaron 25 dulces puntos en sus respectivos casilleros con los que demostrar que no sólo querían éxito en el día del estreno sino también en las siguientes funciones. Y de momento, finalizado el primer acto y a unas semanas del inicio del segundo, Mercedes y Rosberg lideran en sus correspondientes clasificaciones.

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Nico Rosberg celebra su victoria en Melbourne

Desde la tercera posición australiana, el alemán ejecutó una salida magistral para colocarse líder de la carrera, plaza que mantuvo hasta la bandera a cuadros y que sólo cedió con la salida del coche de seguridad. Con la victoria en Melbourne, se convertía en el primer ganador de la nueva era Turbo, ejemplificando el dominio que los motores Mercedes iban a tener en la mayoría de Grandes Premios disputados. En la localización aussie, el propulsor germano arrasó en el podio (con un Mercedes y dos McLaren-Mercedes) y se contaron tres casos más de la cuarta a la décima posición. Para Rosberg, el podio de Australia no fue desconocido puesto que ya subió al tercer escalón en 2008, justamente su primera celebración con champán en la categoría reina.

Tras la victoria en Albert Park, en las cuatro pruebas siguientes el piloto de Mercedes tuvo su nombre inscrito en la segunda posición del podio; Malasia, Bahréin, China y España. En Sepang, segunda cita de la temporada, volvió a partir desde el tercer puesto de la parrilla para finalizar en la segunda posición y por detrás de su compañero Hamilton. Eso sí, ambos lograron el primer doblete para Mercedes desde el Gran Premio de Italia de 1955 en el que Juan Manuel Fangio y Piero Taruffi ocuparon las dos primeras posiciones.

En la carrera, Hamilton no tuvo rival ya que él y Rosberg, el mejor posicionado para darle caza, estaban separados por una amplia distancia. Sin embargo, al alemán le urgía mirar por sus retrovisores y mantenerse alejado de Sebastian Vettel, quién acompañó al dúo de Mercedes en el podio. Nuevamente y cómo sería la tónica en nueve de las once carreras de la primera mitad del año, el V6 Turbo germano se impuso a sus contrincantes en la lucha por el triunfo al cruzar la bandera a cuadros.

La noche de Bahréin albergó el tercer capítulo de esta obra teatro-deportiva culminando con un nuevo doblete para las flechas plateadas con Hamilton al frente y Rosberg justo detrás. Por primera vez en la temporada y desde Mónaco 2013, el piloto alemán partió desde la Pole Position al batir a su compañero en la clasificación del sábado. No obstante, las posiciones cambiaron en la carrera del domingo para celebrar con champán la victoria del británico y el segundo puesto del germano. Superado en la salida por el campeón de 2008, el líder del Mundial quiso recuperar su plaza y batalló con su compañero aunque sin el éxito esperado. El Gran Premio de Bahréin, que se celebraba en horario nocturno para conmemorar su décimo aniversario en la F1, dejó para el final un Safety Car que permitió a Rosberg acercarse de nuevo a Hamilton y provocar un desenlace de éxtasis, vibrante y apasionante en el que el rol de compañeros cedió frente al afán de victoria y superación de los dos pilotos.

lewis-hamilton_2875453bLewis Hamilton y Nico Rosberg en la noche de Bahréin

A pesar de los dos triunfos consecutivos del británico, el alemán seguía líder del Mundial con once puntos de ventaja cuando el Gran Circo llegó a China. Y Hamilton volvió a reinar por delante de su compañero tanto en la clasificación como en la carrera. El británico logró la Pole frente a la cuarta plaza del alemán, mientras que en la prueba del domingo la única alteración que hubo fue la subida de dos puestos por parte de Rosberg para volver al segundo peldaño del podio. Las 54 vueltas en Shanghái las completó el alemán sin información de telemetría y a la búsqueda del segundo puesto de Fernando Alonso, a quién adelantó en el giro 43.

En España la tónica de resultados de las anteriores citas volvió a repetirse. Más allá de la victoria de Hamilton y el segundo puesto de Rosberg, tal triunfo situó al británico como nuevo líder del Mundial de Pilotos con una ventaja de tan solo tres puntos frente al alemán. De nuevo desde la primera línea de la parrilla, la emoción a la quinta escena de la representación del campeonato 2014 llegó en los compases finales cuando los dos compañeros defendieron y pelearon respectivamente sus posiciones. El alemán con neumáticos medios fue sombra del británico en las dos últimas vueltas, atacando a su rival y con reminiscencias del duelo que mantuvieron en Bahréin. Como ocurrió en Sakhir, Hamilton fue el primero en ver la bandera a cuadros, seguido de Rosberg. Tales posiciones en carrera también se trasladaron a la clasificación general y, por vez primera, el liderato del Mundial pasaba a manos del campeón de 2008.

Todo cambió en Mónaco: resultados, posiciones y relación. La Pole Position de Rosberg causó polémica aunque, mejor dicho, la causó su salida de pista en los embites finales de la clasificación. Dicho incidente, originado por bloquear los neumáticos traseros, como comentó posteriormente, le hizo ir a la escapatoria de Mirabeau y, como consecuencia, los comisarios ondearon la bandera amarilla. Así, en los últimos instantes, nadie pudo mejorar su crono por lo que el tiempo más rápido siguió siendo el suyo, el que marcó en su primera tentativa en la Q3. La controversia se originó por la coincidencia de la mejora del registro de Hamilton frente al de su compañero, quién podría haberle arrebatado la Pole en un circuito en el que partir primero supone una ganancia extra para lograr la victoria.

Sin sanción por parte de los comisarios por su incidente, Rosberg transformó su privilegiada posición en triunfo, segundo consecutivo en las calles de Montecarlo y segundo de la temporada. Dominante de principio a fin, el alemán afincado en el Principado desde su infancia no tuvo rivales ni contratiempos para volver a lo más alto del podio monegasco y, sobre todo, recuperar el liderato del Mundial a seis puntos por delante de su compañero de equipo.

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Rosberg celebra su segundo triunfo en Mónaco

A estas alturas y antes de viajar a Canadá, estaba claro que el Mundial de Constructores y de Pilotos se iba a quedar en Mercedes pese a debacle poco hipotética. En buena forma y estado competitivo, el alemán logró en Montreal la tercera Pole de la temporada, la segunda consecutiva. A diferencia de guiones anteriores, ningún piloto de las flechas plateadas subió a lo más alto al finalizar la carrera y tal honor le correspondió a Daniel Ricciardo, con Rosberg segundo y Hamilton fuera de combate por graves problemas de frenos. Para el germano, la retirada del británico y los problemas de potencia y frenos en su W05 fueron suficientes para pensar en el campeonato, no arriesgar, no defenderse frente a los ataques del australiano de Red Bull y contentarse con el segundo puesto. De este modo, su ventaja al frente del Mundial se ampliaba a 22 guarismos respecto a su compañero.

En Austria volvió a reinar, aunque la clasificación le fue un poco más complicada al finalizar tercero con el sorprendente Felipe Massa en la Pole seguido de su compañero Valtteri Bottas. Tres motores Mercedes en las primeras plazas, esta tendencia se mantuvo en carrera pero con matices; la flecha plateada de Rosberg en el peldaño más alto por delante de Hamilton y del finlandés de Williams. Para el germano fue la segunda victoria esa temporada sin salir desde el lugar preferente de la parrilla, con una carrera centrada en aguantar los ataques de su compañero y de Bottas, sin cometer errores debido a la presión. La buena estrategia al ser el primero de los líderes en cambiar neumáticos y la tardanza de la llamada a los pilotos de Williams jugó en favor del líder del Mundial para afianzarse en el liderato de la prueba y volver a saborear el champán del triunfo. Además, Mercedes logró su sexto doblete de la campaña, reflejando su poderío y ventaja esta temporada.

En Gran Bretaña el germano sumó una nueva Pole Position a su palmarés. A pesar de la alegría del sábado, la fiabilidad que afectó a Hamilton en dos ocasiones hasta entonces se trasladó al W05 de Rosberg, ya que sufrió su primer abandono del año por un fallo en la caja de cambios cuando lideraba plácidamente la prueba británica. Hamilton heredó la primera plaza, ganó en Silverstone, delante de su afición y recortó distancia en la Clasificación de Pilotos. Pese a su retirada, Rosberg no cedió su liderato en el Mundial aunque sí es cierto que el británico estaba a tan solo cuatro puntos. Cerca, muy cerca.

1404667324_extras_noticia_foton_7_1Abandono de Rosberg en Gran Bretaña

Tan próximos que para el Gran Premio de Alemania se esperaba la continuidad de esta cercanía o incluso un posible cambio de posiciones. Sin embargo, Rosberg llegó mentalmente fuerte a Hockenheim tras celebrar su boda, festejar la victoria de la selección germana en el Mundial de futbol y renovar con Mercedes. Todo tan sólo la semana previa a la nueva cita de la Fórmula 1. En esta ocasión su Pole del sábado la transformó en victoria tras las 67 vueltas al trazado alemán para sumar así su cuarto triunfo de 2014. Su carrera fue tranquila, metódica y únicamente se vio aquejado por problemas con sus neumáticos delanteros en la segunda mitad de la prueba, contratiempo que solucionó al montar un nuevo juego de gomas blandas y seguir el camino de la victoria. Además y especialmente, su triunfo en tierras germanas queda registrado en los anales de la historia por ser el primer alemán en ganar en el GP de su país en las filas de una escudería alemana. Y eso no es todo, también es el primer germano en liderar todas las vueltas del Gran Premio de Alemania. Curva a curva, carrera tras carrera, el chico de plata se cubría de más rayos dorados y seguía al frente del Mundial.

La ventaja de catorce puntos en la clasificación de pilotos se redujo a once tras el Gran Premio de Hungría, última cita de la categoría antes del parón vacacional de verano. Nuevamente, Rosberg marcó el mejor tiempo en la sesión de clasificación pero en las 70 vueltas al Hungaroring se quedó en la cuarta plaza sin posibilidad de sumar más puntos que Hamilton ya que éste fue tercero tras una brillante remontada desde el Pit-Lane. El alemán partió desde la plaza privilegiada pero la pronta salida del coche de seguridad cambió la situación de la parrilla, dejó al germano en una posición más retrasada y peleando casi en la parte media para finalizar en el cuarto puesto.

Si la polémica de Mónaco todavía podía rondar en el box de Mercedes, Hungría también dejó controversia. El equipo le pidió al británico que dejara pasar a su compañero para así poder asegurarse la victoria del alemán y, por consiguiente, un nuevo triunfo de Mercedes. Ambos en la lucha por el campeonato, el campeón de 2008 hizo caso omiso a las órdenes de equipo y defendió su posición frente a su compañero y obtuvo recompensa ya que le recortó tres puntos en la general.

Las vacaciones están aquí pero la controversia y los rifirrafes entre los dos pilotos de Mercedes marcan estas semanas veraniegas como un capítulo ‘oscuro’ en la cúpula interna de la escudería de Brackley. Pero polémicas a un lado, las flechas plateadas han mostrado poderío y dominio en la mayoría de Grandes Premios disputados al estar presentes en el podio de todas las pruebas celebradas. Rosberg es quién marca el estilo al fente del Mundial pero atento a los once puntos que le separan de Hamilton y con la intención de seguir al frente de la clasificación cuando se reaunde el campeonato en Spa-Francorchamps el próximo 22 de agosto.

Q0C4668-2China 2012, el inicio de las victorias

Vista la primera mitad de la temporada, Rosberg y Hamilton continuarán su duelo fratricida por la consecución de la corona de campeón del mundo, primera que puede lograr el alemán y segunda que busca el británico. El germano juega con la ventaja de liderar el Mundial y valerse de sus propios resultados para ampliar su privilegiada posición aunque también es consciente de la presión a la que le puede someter su compañero. Protagonistas pero antagonistas el uno del otro, Rosberg se mostrará frío, calculador y estable en los ocho Grandes Premios restantes mientras que Hamilton escenificará su papel temperamental, luchador e incluso impaciente por recuperar el terreno perdido y ganar a su máximo rival.

El chico de plata está adoptando tonos dorados en la campaña 2014 en su propósito de emular a su padre, Keke Rosberg, campeón del mundo en 1982 y volver a inscribir dicho apellido en un trofeo de ganador mundial. Las siete victorias del alemán en la F1 ya superan las cinco del ‘finlandés volador’ entre 1978 y 1986, y al germano le quedan más triunfos por celebrar. El más festejado puede llegar este año si logra su objetivo de ser campeón. Así entonces, el chico de plata será el nuevo chico de oro.

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