Márquez y Dovizioso se juegan el título

La batalla final. El último pulso. El campeonato 2017 de MotoGP llega a su fin con un duelo muy esperado. Y es que Márquez y Dovizioso se juegan el título de campeón. El circuito Ricardo Tormo vuelve a ser el escenario de una gran final, un desenlace que coronará al de Honda o al de Ducati en lo más alto de la clasificación de esta temporada.

Con 21 puntos de ventaja, todo está a favor de Marc Márquez. Tanta es la diferencia respecto a Andrea Dovizioso que al catalán le valdría ser 11º para sumar su sexto título, el cuarto en MotoGP. Para ‘Dovi’, el reto es más desafiante. Su primer campeonato en la máxima categoría pasa por ganar la carrera y esperar a que su rival sufra lo que no ha sufrido este año: quedar más abajo de la 12ª posición o no puntuar.

Márquez y Dovizioso, todo o nada

A la carrera de mañana domingo no le faltan alicientes. Para nada. Márquez partirá desde la Pole Position mientras que Dovizioso lo hará desde la tercera fila, en la novena plaza. A priori, y salvo desastre, en el box de Honda se vivirá mañana una gran fiesta. La celebración de un nuevo título, el festejo de una nueva corona para el tro de Cervera. Pero en Ducati no se rendirán tan fácilmente. Lorenzo y Dovizioso saldrán al ataque, con el mallorquín de ‘escudero’. El italiano, siempre frío y calculador, deberá cambiar su mentalidad para ir más allá, para llegar hasta Márquez y esperar a que, cuando baje la bandera a cuadros, la fortuna le sonría y sea él el campeón.

En el paddock debe haber un ambiente de emoción, de nervios. Y de tensión. Porque -¿por qué no decirlo?- cuando dos pilotos se juegan el título en la última carrera, sea cuál sea la diferencia de puntos que haya entre los dos, el nerviosismo reina en los boxes. Hay un campeonato en juego, y la carrera en Cheste no será precisamente un juego. Será una batalla entre los dos dominadores de este año. Entre las dos motos que más han evolucionado a lo largo de la temporada.

Márquez y Dovizioso tienen ahora su último cara a cara. Un último pulso. Hasta la bandera a cuadros.

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