Optimismo, valía y competitivo son tres adjetivos que bien definen la personalidad de Isidre Esteve. De su espítiu luchador nadie duda. Como tampoco de su capacidad de superación. Si bien es cierto que el accidente en Almería 2007 le cambió la vida por completo -perdió la movilidad de cintura para abajo-, el piloto ilerdense no perdió el ánimo y, tras largos períodos de rehabilitación, su constancia le ha dado alas para seguir compitiendo. Volver a los rallyes. Volver a sentir la emoción de ser piloto. Regresar a su hábitat natural. Y, sobre todo, volver a competir en el Rally Dakar.

Más allá de su tenacidad y espíritu de competición, su regreso al Dakar se debe a un invento pionero no solo en la competición sino también en terreno médico: el ‘cojín inteligente’. A diferencia de lo que le ocurrió en la prueba de 2009 cuando acabó el Dakar con dos úlceras por presión en los glúteos, el ‘cojín inteligente’ es la revolución que permite a Esteve pilotar sin sufrir por posibles heridas o secuelas físicas en su piel.

Si has leído su libro “No t’aturis mai” sabrás qué es el cojín inteligente y para qué sirve. Si no lo has leído, ahora lo descubrirás… Es la innovación que le permite competir y, por lo tanto, pasar varias horas seguidas sentado sin tener que sufrir por posibles heridas en sus glúteos debido a la continua presión en esa zona.

Sí, es un cojín. Y sí, es inteligente. Pero, ¿cómo? El cojín funciona con un conjunto de válvulas que inflan y desinflan las zonas críticas de la piel para alargar el tiempo que Esteve puede permanecer sentado sin sufrir llagas o heridas. Así, se evita la aparición de úlceras por presión, uno de los principales problemas de las personas con lesiones medulares ya que mantener una presión constante sobre una misma zona impide la correcta irrigación sanguínea de los tejidos.

El cojín inteligente permite a Esteve permanecer sentado durante 16 horas seguidas. Es, obviamente, un tremendo avanze tecnológico que le permite recorrer cada etapa del Dakar sin necesidad de descansar ya que le asegura relajación y un buen estado de la piel. Además, el cojín se regula automáticamente para detectar la altitud en la que se encuentra y localiza y controla las zonas de riesgo en la piel. Dos factores importantísimos y a tener en cuenta en la preparación de cada etapa, especialmente para las que se disputan a 4.000 y 4.500 metros en el altiplano boliviano.

 

Siguiendo el desarrollo del invento, el cojín hará más fácil la vida de las personas que sufren lesiones medulares en el sentido que contarán con una solución a las úlceras de piel provocadas por pasar demasiado tiempo sentado manteniendo una presión constante sobre una misma zona.

El cojín inteligente debe su existencia al impulso de Josep Maria Lloreda, presidente de KH7, quién, al conocer los problemas que Esteve tuvo en el Dakar 2009, decidió buscar una solución. Junto a él, la propia Fundació Isidre Esteve y expertos en sanidad del CAR Sant Cugat y el Hospital Universitari Vall d’Hebrón han sido claves en el desarrollo de este cojín que, de momento, está haciendo que Esteve haya vuelto al Dakar y lo esté haciendo sin complicaciones en la piel. Con el cojín, el objetivo es claro: cruzar la meta y completar la prueba.

 

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