Dan Wheldon

Las carreras son excitantes pero también peligrosas”, afirmó en su día Ayrton Senna. Y que razón tenía. A pesar del aumento e importancia de las medidas de seguridad en el automovilismo, a menudo nos olvidamos que los pilotos asumen un alto riesgo al competir en las diversas competiciones de las que se compone el motorsport. En las carreras cada segundo, maniobra, velocidad e incidentes son cruciales en el desarrollo de la prueba pero también, y más importante, en la vida del piloto.

En una época en la que los terribles accidentes de los setenta, ochenta y noventa parecían haber quedado atrás, hoy un sentimiento de dolor e impotencia recorre el cuerpo de millones de personas al conocer que Dan Wheldon ha fallecido tras un horrible accidente en la IndyCar.

Ayer domingo se disputó la prueba final de la IndyCar Series en el óvalo de Las Vegas. A las once vueltas de iniciarse la carrera, quince pilotos se vieron involucrados en un escalofriante accidente, donde los monoplazas chocaron entre ellos, algunos golpearon el muro y otros empezaron a arder. El auto número 12 de Wheldon chocó contra los monoplazas de delante, voló y aterrizó de nuevo en pista envuelto en llamas. Rápidamente, un helicóptero trasladó el piloto británico al University Medical Center donde, desgraciadamente, no pudo sobrevivir a las heridas causadas por el accidente.

Wheldon se proclamó campeón de la IndyCar en 2005 y ganó dos veces las 500 millas de Indianápolis

El motorsport se queda sin uno de sus grandes pilotos actuales. Dos veces ganador de la mítica 500 Millas de Indianápolis y campeón de la IndyCar Series en 2005, Wheldon forjó su carrera profesional en Estados Unidos, lejos de su Emberton (Reino Unido) natal. Tras sus inicios en el karting británico y competiciones europeas (donde coincidió entre otros con Anthony Davidson, Jenson Button y Lewis Hamilton),  vio en el país norteamericano la oportunidad para continuar desarrollándose como piloto ya que no podía permitirse la financiación de categorías en el viejo continente.

En 1999, el británico llegó a Estados Unidos para inscribirse en la Fórmula Ford 2000. Un año después, Wheldon compitió en la Fórmula Atlantis y demostrando su gran profesionalidad y pilotaje se proclamó subcampeón. En 2001, Dan da el paso a la Indy Lights y, tal y como había realizado una temporada antes, consiguió el subcampeonato. En 2002, y de la mano de Panther Racing,  llegó a la categoría reina, la IndyCar, aunque tan solo participó en las dos últimas pruebas.

La campaña 2003 la inició con Andretti Green Racing  sustituyendo a Dario Franchitti. Finalmente, el británico pudo completar toda la temporada reemplazando a Michael Andretti, quién se retiró de la competición después de la prueba en Indianápolis. Al concluir la temporada, fue proclamado rookie del año. En 2004, el británico fue uno de los máximos aspirantes al título de campeón; ganó tres carreras (Motegi, Richmond y Nazareth) y sumó ocho terceros puestos. La corona fue a parar a manos de su compañero de equipo, Tony Kanaan, y Wheldon se adjudicó el subcampeonato.

Victoria en Indianápolis

La temporada 2005 fue su gran año: ganó las 500 millasde Indianápolis y se proclamó campeón de la IndyCar. En la competición estadounidense, el británico ganó seis de las carreras disputadas; Homestead, San Petersburgo, Motegi, Indianápolis, Pikes Peak y Chicagoland. Tras varios años intentándolo y quedando subcampeón en las categorías en las que había participado, por fin lo había logrado, ya era todo un campeón y su nombre aparecería en los libros de historia del automovilismo.  A pesar de los triunfos de 2005, los años siguientes serían menos triunfantes.

Antes de iniciar la campaña 2006, el campeón de las 500 millas de Indianápolis ganó las 24 Horas de Daytona. Ese año volvió a ser subcampeón de la IndyCar pero quedó empatado a puntos con Sam Hornish Jr., ganador del título. Nuestro protagonista solo sumó dos victorias delante de las cuatro conseguidas por el estadounidense.

Las temporadas siguientes, 2007, 2008, 2009 y 2010, fueron menos competitivas y tan solo ganó carreras en los primeros dos años. De cara al inicio de 2011, Wheldon sufría problemas económicos y J.R Hildebrand le reemplazó en Panther Racing. Sin apoyo necesario para participar en la IndyCar, el piloto británico se inscribió en las 500 millas de Indianápolis. Como si de un regalo del destino se tratara, Wheldon ganó la carrera y superó a Hildebrand cuando éste se chocó contra el muro en la última vuelta.

2011, segunda victoria en las 500 Millas

Meses después de su flamante éxito en Indianápolis, nadie podía presagiar el cruel fin de temporada que le esperaba a la IndyCar y el doloroso adiós a uno de los grandes de este deporte. Pilotos y expertos en la materia afirman no recordar un accidente de tal calibre como el que se vivió el domingo en el óvalo de Las Vegas Motor Speedway.

Wheldon fue un luchador que no dudó en cruzar el Atlántico y lograr su sueño de ser campeón. Un ganador que no ha podido luchar contra las heridas del accidente que paralizó el mundo del motor y que le ha costado la vida. Desgracias como ésta hacen reflexionar de lo momentánea que es la vida y de lo arriesgado y peligroso que sigue siendo el motorsport. Cada fin de semana, los pilotos se suben a sus autos para competir y trabajar pero también para hacernos disfrutar de las carreras, pruebas en las que, sin tenerlo presente en muchas ocasiones, la muerte acecha en cada curva.

Descansa en paz Danny boy.

Deja un comentario