Hoy es uno de esos días en los que ponerse delante de un ordenador y escribir se convierte en una tarea complicada y árdua. Ayer sábado estuve en el Rallye RACC Catalunya-Costa Daurada y en mente tenía que la entrada de hoy iba a tratar sobre la segunda jornada del WRC, pero los hechos son los que son y aunque me cueste encontrar las palabras adecuadas, la entrada de hoy va para todo un campeón de las motos.

Los periodistas deportivos solemos redactar los triunfos, victorias y alegrías de los protagonistas del deporte, sea cual sea, sin excepción. No obstante, somos conscientes de que algun día tocará informar sobre acontecimientos desafortunados, tragedias o desgracias. Una semana atrás, el mundo del motorsport se estremecía al conocer la muerte de Dan Wheldon y hoy, 23 de Octubre, hemos sufrido otra pérdida, la de Marco Simoncelli.

En 2008, Simoncelli se convirtió en campéon del mundo de 250cc en el circuito de Sepang, el mismo trazado en el que hoy ha perdido la vida tras un trágico incidente en el que Colin Edwards y Valentino Rossi no pudieron evitar atropellarle cuando perdió el control de su Honda y rodaba arrán del asfalto y aferrado a su montura. El piloto del San Carlo Honda Gressini Team quedó tendido en la pista y, a pesar de la rápida actuación del personal médico y los 45 minutos de reanimación en el Centro Médico, el italiano no ha sobrevivido a los graves traumatismos sufridos en la cabeza, cuello y pecho.

Simoncelli tenía 24 años y llevaba dos temporadas en MotoGP. Algunos solo lo conocían por sus incidentes y encontronazos en pista con pilotos como Jorge Lorenzo o Álvaro Bautista. Pero Simoncelli era mucho más. Era un campeón. El máximo sucesor de Valentino Rossi, según los italianos. El piloto de Cattolica arriesgaba en cada curva y en cada hueco, donde sacaba su mejor pilotaje para ganar la posición frente a cualquier rival que se encontrara en pista. Sin embargo, sus tácticas encima de la moto poco tenían que ver con el carismático, divertido y humorístico carácter y personalidad de Marco.

El italiano empezó en el mundo de las motos a una edad muy temprana y entre 1996 y 2000 participó en el Campeonato Italiano de Minimoto. En 2002 logró su primer triunfo internacional tras ganar el título europeo de 125cc. Justamente ese mismo año, el italiano disputó seis de las pruebas del mundial de la misma cilindrada.

Finalmente en 2003 y después de competir en algunas de las carreras de 125cc, Simoncelli se convirtió en piloto oficial de la categoría con el equipo Matteoni Racing. La temporada fue mejor de lo esperado y  logró puntuar en 12 de las 16 pruebas disputadas y sumar 31 puntos a su casillero.

En 2004, la joven promesa del motociclismo italiano fichó con el equipo Rauch Bravo y finalmente consiguió su primera victoria en el mundial, en el Gran Premio de España celebrado en Jerez. No obstante, el que debería haber sido el inicio de una buena temporada no resultó tan exitosa como se predecía y concluyó el año en la decimoprimera posición de la general y sin lograr volver a subirse al podio.

Sin embargo, 2005 sería su última temporada en la cilindrada pequeña de MotoGP. Simoncelli volvió a revalidar la victoria en Jerez y a lo largo de las pruebas disputadas logró subirse al podio en cinco ocasiones más: una segunda posición en Francia y cuatro terceros puestos en Alemania, República Checa, Catar y Australia.

En 2006 y ya en 250cc el italiano pasó de pilotar una Aprilia a competir encima de una Gilera. En una categoría nueva para él, su mejor resultado fue la sexta posición conseguida en el Gran Premio de China. Aunque luchó para proclamarse mejor rookie del año, finalmente el ‘título’ se lo llevó Shuhei Aoyama, quién le aventajó por siete puntos. A pesar de no subir al podio, su consistencia y estabilidad en la moto le llevó a la décima plaza de la general. La campaña 2007 la disputó con resultados y  una tónica similar a la del año anterior. Volvió a finalizar décimo en la clasificación de pilotos.

2008 sería su año; la temporada en la que el motociclismo se rendiría a los pies de una de las nuevas estrellas del deporte. Seis victorias, la primera de ellas conseguida en Italia, y seis podios le llevaron a proclamarse campeón de 250cc. Su rivalidad con Álvaro Bautista y Hector Barberà en pista llevó a que se le empezara a conocer por su agresividad a los mandos de la moto. A pesar de los rifirrafes y actuación en pista, Simoncelli se coronó campeón de 250cc en el circuito de Sepang el 17 de Octubre.

Aunque con la oportunidad de saltar a MotoGP tras conseguir el título de la categoría antesala, el italiano se quedó en 250cc. En 2009 consiguió seis victorias y se subió al podio en cuatro ocasiones más, pero la competencia de sus rivales y los abandonos que sufrió ése año hicieron que finalizara en la tercera posición de la general. No obstante, el 25 de Junio se confirmó que el año próximo Simoncelli daría el salto a MotoGP de la mano del San Carlo Gresini Honda Team.

Su actuación en su primera temporada en MotoGP pasó desapercibida tras los discretos resultados que el italiano marcó en pista. Con tan solo dos abandonos, su mejor posición fue la cuarta plaza de Portugal pero, nuevamente, su consistencia le hizo finalizar en una meritoria octava posición de la general.

El año 2011 estaba predestinado a ser una temporada sorprendente y llena de espectáculo por parte de Simoncelli. Con una moto más competitiva que la de 2010, el italiano logró subirse al podio en dos ocasiones, la primera de ellas en la República Checa, su debut en el podio de MotoGP. En esta temporada también se vio envuelto en la polémica, especialmente después del choque con Dani Pedrosa en Francia y que al catalán le costó la rotura de clavícula. Tal actuación hizo que se reuniera con dirección de carrera antes de iniciarse el Gran Premio de Catalunya, prueba en la que consiguió su primera pole position en MotoGP.

Tras su buena actuación en Australia donde se adjudicó la segunda posición, el destino le tenía reservado un cruel final. Simoncelli era un piloto muy joven, con mucho talento y profesionalidad para demostrar. Llamado a reemplazar a Rossi, el italiano de Honda se había ganado un hueco en la mente de todos los aficionados no solo de las motos sino de deporte en general.

Hoy es uno de esos días en los que duele decir adiós a alguien que todavía tenía demasiado por vivir y mostrar al mundo. Aunque Simoncelli se haya ido, su 58 y personalidad seguirá presente en el corazón de todos los que disfrutamos del motorsport. Duele mucho decir adiós porque es una palabra demasiado fuerte en este momento. Por eso desde aquí te decimos, a presto Marco.

3 thoughts on “A presto, Marco”

  1. Menuda semanita que llevamos… a nadie le gusta encontrarse con esto. A los que seguimos el motorsport aún menos, pero es que pasar por esto dos semanas seguidas es horrible!! Hay que ser fuertes ahora.

    A presto, Pipo!

    #58

  2. Que dia más triste compañera… El periodismo es una labor muy grande en los grandes momentos y muy dura en el día de hoy por ejemplo. No olvidaremos a Marco y su estilo de pilotaje, fuera como fuese. Has hecho un gran artículo, por cierto. Suerte que Marco ya estará paseando su gran melena en un lugar mejor. Estoy seguro que en el cielo echará carreras contra Kato o Tomizawa si hace falta ;). No le olvidaremos. Un abrazo y ánimo, compañera

  3. Gracias por los comentarios chicos. Desgraciadamente nos hemos de afrontar a momentos así, pero aunque todos reconozcamos el peligro que existe en el motorsport, nunca llegaremos a entender por qué ocurren desgracias como ésta. Ahora hay que ser fuertes y tener a Marco presente. Un abrazo

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