Museo Mercedes-Benz

Das Beste oder Nichts. Lo mejor o nada. Así de claro. Así de directo. Así de contundente fue Gottlieb Daimler cuando hablaba de sus coches. Los hoy espectaculares Mercedes. Las grandes joyas, -las flechas plateadas- te esperan en el Museo Mercedes-Benz, en Stuttgart. Un recorrido no solo por la historia de la marca germana sino también a los orígenes del automóvil. A su desarrollo. A su evolución y revolución. A su salto tecnológico. En fin, una visita más que obligada para (volver a) enamorarte de la marca de la estrella, de sus bólidos, de Daimler y de Karl Benz. Y así salí del museo: totalmente embelesada por los grandes coches que acababa de ver.

Este verano, Alemania fue el destino de nuestras vacaciones y Stuttgart fue la primera ciudad de nuestra ruta. Y cómo no, ¡no nos podíamos perder el Museo Mercedes-Benz! Ni tampoco el Museo Porsche (ya hablaremos de él en otro momento). Al sur de Alemania, Stuttgart es una de las ciudades del motor del país germano. A Stuttgart puedes llegar en avión o en coche. Pero si tu visita a Alemania no incluye esta ciudad, ¡no te preocupes! Es prácticamente factible pasar un día en el Museo Mercedes-Benz si estás en Heidelberg -a 120 km-, Frankfurt -a 200 km- , Múnich -a 240 km-. Y si te mueves en coche, la Autobahn (la autopista alemana) te lo pondrá mucho más fácil.

La visita al museo transcurre desde los inicios del automóvil hasta la época actual. A través de 7 salas, te asombrarás con cada coche, con cada detalle, cada nueva tecnología. Y repasarás la historia de Alemania, haciendo énfasis en el papel económico fundamental de la marca de la estrella tras la Segunda Guerra Mundial.

Si a ti también te gustaría visitar el museo, tener más información y saber qué verás en él, ¡sigue leyendo porque repasamos todo el museo, su historia y sus joyas en este post!

Museo Mercedes-Benz

 

Información útil para visitar el Museo Mercedes-Benz

Horario: De martes a domingo de 9 a 18 h. Lunes cerrado

Precio: 10 €. Descuentos para estudiantes, jubilados, personas en paro. 25% de descuento si enseñas tu tiquet de visita al Museo Porsche. Gratis para periodistas, menores de 14 años.

Tiempo promedio de la visita: 4-5 horas si eres de los que no quiere perderse ningún detalle (como yo).

Otros servicios: Audioguía gratuita, parking, cafetería (nosotros comimos allí), WIFI, taquillas.

Y ahora, ¡a adentrarnos en el Museo Mercedes-Benz!

Museo Mercedes-Benz

El primer automóvil

Hablar de Mercedes es hablar de la historia del automovilismo. De su origen. De su nacimiento. Daimler y Benz, cada uno por su lado, crearon los dos primeros automóviles de la historia. Y, obviamente, estos son los primeros prototipos que te encuentras al empezar la visita al Museo Mercedes-Benz. En el centro de una sala amplia y circular, en una posición privilegiada y en una plataforma giratoria ahí están: el carruaje motorizado de Daimler, el primer automóvil con cuatro ruedas, y el coche patentado por Benz, el primer automóvil propulsado por un motor de gasolina. ¿Quieres una curiosidad? Bertha Benz, mujer de Karl Benz, fue la primera persona de la historia en conducir un coche.

La sala circular te lleva a un largo y curvado pasillo, muy iluminado, dónde repasas los primeros años y décadas del automóvil, tanto del coche en general como de sus motores y otras aplicaciones. Desde el primer motor de uno y dos cilindros hasta las joyas clásicas por excelencia: un coche a gasolina que circulaba por raíles, el primer coche autónomo, el Benz Vis-à-Vis o el Velocípedo de Benz, el primer automóvil fabricado a gran escala. Pero no solo de coches vivía Daimler… ¡También, y lo sigue haciendo, de sus motores! Por ello, en esta primera toma de contacto verás barcos, motocicletas, tranvía e incluso un camión de bomberos.


 

El nacimiento de la marca Mercedes

Más allá de Gottlieb Daimler y Karl Benz, en el Museo Mercedes-Benz conocemos al hombre que dio nombre a los Mercedes de ahora. Este es Emil Jellinek, gran apasionado a las crecientes carreras de automóviles allí por 1899 y uno de los mejores clientes de la marca. Tanto que unió sus dos pasiones: los coches y su hija, Mercedes. Ese año y de cara a la mítica prueba de Niza, Jellinek le pidió a Daimler que le preparara un bólido para competir -bajo el seudónimo Monsieur Mercedes- y de aquí salió el Daimler Phönix de 15 caballos. Un año más tarde, Jellinek animó a Daimler a abandonar el estilo del ‘carruaje de caballos’ de sus coches y se creó el Daimler-Mercedes 35 caballos. Nacía la leyenda Mercedes, cogiendo el nombre de la hija de Jellinek, y llegando a conseguir fama mundial a velocidad de infarto.

En esta sala no faltan algunas de las primeras joyas de la ya rebautizada marca Mercedes. A destacar, la preciosidad de la foto, el Mercedes Simplex 40 caballos. Fabricado en 1902, es la continuación del bólido de 35 caballos y, como su antecesor, este también fue pilotado por Emil Jellinek. Este Mercedes Simplex es el modelo original más antiguo conservado por Mercedes y destaca por su chasis de baja altura, motor de aleación ligera, radiador en panal de abeja y válvulas de admisión reguladas. También te enamorarás de otras joyas como el Mercedes Simplex limusina de 60 caballos, el Benz doble Phaeton de 28 caballos -con asientos para 4 personas-, el Mercedes doble Phaeton de 75 caballos y el primero con motor de seis cilindros.

Museo Mercedes-Benz

 

Llega el Diesel y los primeros motores sobrealimentados

Si Rudolf Diesel patentó su revolucionario motor, fueron Daimler y Benz los primeros en utilizar un motor Diesel en un turismo. Aquí, en el Museo Mercedes, verás los primeros automóviles en montar motor Diesel, coches que gastaban menos combustible en comparación a los de gasolina. El Mercedes 260 D fue el primero de ellos y en el museo tienes su versión Pullman sedan, un antiguo taxi.

Pero si hay un coche que destaca entre todos los presentes en esta sala ése es, sin duda alguna, el Mercedes 500K Roadster. Emblema de la marca alemana en la década de los 30, el 500K Roadster fue de los primeros modelos sobrealimentados y se convirtió en todo un icono del lujo y de la elegancia. Muy pocos podían acceder a él, pero todos caían rendidos a sus encantos: 180 caballos de potencia, hasta 160 km/h, líneas suaves, largos guardabarros, tapicería de cuero, madera en el salpicadero… Toda una joya que, a día de hoy, ha llegado a alcanzar los 10 millones de dólares en subasta.

Da un paseo por esta sala y párate delante del Mercedes Benz S y del SSK. El primero marca el inicio de los nuevos modelos S (por ‘Sport), con capacidad para 4 personas, y el segundo nace como coche de carreras, desarrollado sobre todo para carreras de montaña.

 

Alemania y Mercedes tras la Segunda Guerra Mundial

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial fueron claves para el renacer de Alemania y es que, pese a ser un país devastado, su economía e industria creció rápidamente y se convirtió en un país próspero. En esos años, Mercedes Benz se convirtió en un símbolo de cambios, de prosperidad del país.… y sus coches movieron a toda la población. En esta sala, llena de historias y anécdotas, dos automóviles destacan por encima del resto: el Mercedes-Benz 300 SLR Unlenhaut Coupé y el Mercedes-Benz 300 SL Coupé o ‘alas de gaviota’.

El Mercedes-Benz 300 SLR Unlenhaut Coupé se creó para competir, e incluso se le añadió una carrocería muy similar a la del 300 SL de calle para lograr una nueva variante de las míticas flechas plateadas. Sin embargo, el Unlenhaut Coupé nunca llegó a competir ya que Mercedes, en 1955, desmanteló su programa. Sin embargo, no lo dejaron guardado… Uno de los ingenieros jefes de la marca, Rudolf Unlenhaut, lo utilizó como coche de empresa. De ahí que lleve el nombre “Unlenhaut”, en su honor.

Muy cerca del Unlenhaut Coupé encontrarás uno de los mitos en la historia del automovilismo, toda una joya del Museo Mercedes-Benz: el ‘alas de gaviota’. Oficialmente Mercedes-Benz 300 SL Coupé, el ‘alas de gaviota’ es un icono no solo para los amantes de Mercedes sino para los aficionados del automovilismo en general. En su época (1954), y aún hoy, fue considerado uno de los coches más bellos y uno de los mejores superdeportivos, con un motor de 3.0 L6 atmosférico, una potencia de 250 caballos y un chasis tubular de gran rigidez que pasaba por los laterales del coche que normalmente ocupan los paneles de la puerta. Para evitar complicaciones a la hora de acceder o salir del habitáculo, el equipo de Rudolf Unlenhaut diseñó unas puertas con apertura hacia arriba. Las alas de gaviota.

Mercedes, historia de la competición

Desde la historia del automóvil hasta los éxitos en el motorsport. Si eres un apasionado de la competición automovilística, la visita al Museo Mercedes se completa conociendo de cerca -¡y tocando!- algunas de las flechas plateadas más laureadas. Desde las alturas de un piso superior, una enorme sala se abre ante tus pies. Un espacio inmenso lleno de historia viva del motor, de triunfos y victorias, de campeonatos y récords. A tus pies, casi 100 años reflejados en bólidos de diferentes tamaños, potencia y categorías. Pero todos con el mismo identificador común: el color plateado y la reconocible estrella. Autos de leyenda, coches que narran las memorias de la marca alemana, del automovilismo y de su competición.

Museo Mercedes-Benz

Esta es la última gran sala del Museo Mercedes así que tómate tu tiempo y disfruta del recorrido. Contempla el Mercedes de 2 litros con el que Christian Werner ganó la mítica Targa Florio en 1924, el Mercedes-Benz W 25 de 750 kg que dio origen a las flechas plateadas en Nürburgring en 1934, el Mercedes-Benz W 154 de 3 litros con el que Rudolf Caracciola ganó su tercer campeonato europeo, el Mercedes-Benz 300 SLR con el que Stirling Moss marcó el imbatible aún hoy en día récord en la Mille Miglia de 1955, el Mercedes-Benz 280 E de rallies con el que ganaron el Maratón Londres-Sidney en 1977, el McLaren-Mercedes MP-13 con el que consiguieron su primer Mundial de Fórmula 1 con Mika Hakkinen al volante en 1998, el AMG Mercedes 190 E del DTM de 1992, el McLaren-Mercedes MP4-23 con el que Lewis Hamilton se proclamó campeón por primera vez de F1 en 2008, el Mercedes-Benz SLS AMG GT3 de 2013, el Mercedes AMG C 63 del DTM con el que Pascal Wehrlein ganó el título del campeonato alemán, el Mercedes F1 W07 Hybrid de Nico Rosberg siendo campeón de F1 en 2016… y muchas otras joyas que no te debes perder.

Visitar el Museo Mercedes-Benz no te decepcionará. Es más que un museo. Es descubrir la historia del automovilismo. Es ver y tocar las joyas más emblemáticas de la marca de la estrella. Es toda una experiencia. Si quieres ver más antes de visitarlo, aquí te dejo la galería de imágenes con más coches. Y cuándo visites el museo, ¡cuéntame! ¿O quizá ya lo has visitado? Entonces, ¿qué te pareció?

Galería de fotos Museo Mercedes-Benz

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