correr en nürburgring

Poco se equivocaba Jackie Stewart cuando llamó ‘Infierno Verde’ al mítico circuito de Nürburgring Nordschleife. Situado en las verdes montañas de Eifel, en un entorno rural idílico para los más bucólicos, Nürburgring espera a los mayores aficionados del motor con sus 73 curvas y casi 21 kilómetros.

Un circuito atrevido, técnico y peligroso, de pronunciados desniveles y peraltado en sus curvas que llevan a quién rueda en él a sentirse en una montaña rusa. Una atracción mítica que atrae a pilotos -profesionales y amateurs- a ir al límite de las capacidades humanas con su juego de curvas y rectas, siempre buscando la trazada perfecta, perdiendo el miedo a chocar contra las barreras.

Pilotar en Nürburgring es el sueño de (casi) todos los aficionados al motorsport. Y es uno de tus sueños. Acelerar en la recta, coger ‘El Carrusel’ por su zona peraltada, volar en Flugplatz, tomar Schwedenkreuz -una curva a izquierdas rapidísima en bajada y contraperaltada-  o llegar a la pared de Fuchsröhre.

En Nürburgring el 80% de las curvas son ciegas, no sabes qué vendrá después, qué coche, furgoneta o moto habrá delante de ti. Lo que suma emoción e incógnita a un circuito único en el mundo. Un trazado mágico que ya he marcado en mi lista y que tú, si quieres, también puedes hacer. Si tienes pensado viajar a Alemania y pilotar en el Infierno Verde, te cuento qué hice y cómo fue un día en Nürburgring.

 

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¿Cómo llegar a Nürburgring?

El avión es el transporte más rápido para llegar a Nürburgring. El aeropuerto más cercano es el de Colonia, a unos 80 kilómetros del infierno verde. Desde allí puedes alquilar un coche o coger el bus o el tren. Sin embargo, nosotros llegamos a Nürburgring directamente desde Frankfurt (ya que era la ciudad más cercana al circuito en nuestra ruta por el sur de Alemania).

El trayecto en coche desde Frankfurt es de aproximadamente dos horas, unos 180 kilómetros. Buena parte del viaje es por Autobahn, la autopista alemana conocida por sus tramos sin límite de velocidad. Pero ojo porque hay tramos en los que sí hay límite, ya sea a 130 km/h, 120 km/h o incluso 100 km/h. Aún así el trayecto es agradable, no hay peajes y puedes llegar a Nürburgring incluso rebajando las dos horas.

Si has alquilado un coche para pilotar en Nürburgring, recuerda que primero deberás acercarte a la empresa y de allí, ya subido en tu ‘coche de carreras’, dirigirte al trazado. Nosotros, por ejemplo, paramos primero en Adenau -un pintoresco pueblo a escasos 12 km del circuito- dónde habíamos reservado un Ford Fiesta ST 150. Y de ahí, ¡directamente al circuito!

¿Dónde alquilo un coche?

¿Quieres un consejo? Alquila un coche exclusivamente para rodar en Nürburgring y evita entrar con tu propio coche o con el vehículo que hayas alquilado para desplazarte por Alemania, si es el caso. Cuando empieces a planificar tu visita verás que hay muchísimas empresas de alquiler de coches y, entre ellas, muchas son las opciones que puedes elegir: desde el famosísimo Ring Taxi en un BMW M5 xDRIVE hasta ponerte a los mandos de un coche no tan potente y ser tú quién marca el ritmo.

Entre todas las opciones, nosotros confiamos en N-Rent, situados, como has leído líneas arriba, en el pueblo de Adenau. La reserva la hicimos directamente desde su web, especificando el coche que queríamos, el día elegido para correr y las vueltas que íbamos a dar (éstas se compran en la web de Nürburgring, te lo explico más adelante).

Una vez ya en la empresa, Mike y Tomasso nos explicaron las condiciones del alquiler, la fianza (obligatoria en todas las compañías) para cubrir posibles daños, nos hicieron un breve briefing sobre cómo movernos en el serpeante infierno verde y nos dieron las llaves del coche. Para nuestra sorpresa el Ford Fiesta ST que habíamos reservado no lo tenían disponible. ¿Por qué? Porque días atrás un cliente se había accidentado y se había ido recto hacia las barreras. Sí, estas cosas pasan… Así, cambiamos el Ford Fiesta por un rojo Suzuki Swift Sport. Y, sin más preámbulos, nos dirigimos al viejo Nordschleife, familiarizándonos con el Suzuki al tiempo que cruzábamos el verde de las montañas de Eiffel.

 

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¿Cómo compro las vueltas a Nürburgring?

Para llegar a Alemania con todo atado (y bien atado) te recomiendo que reserves la vuelta -o las vueltas- desde tu casa y directamente en la web del Nürburgring Nordschleife. Aquí deberás registrarte y crearte tu usuario de piloto. Una vez dentro podrás mirar el calendario de apertura de la pista y elegir cuántas vueltas querrás dar. Piensa que cada vuelta son 25 € si es de lunes a jueves, o 30 € de viernes a domingo.

Para ir bien, cógete mínimo 2 vueltas: la primera úsala para tantear el terreno, conocer las curvas, saber dónde están los pianos más pronunciados… Y la segunda vuelta, ¡a gas! En nuestro caso, cogimos 4 vueltas, suficientes para hacer un par de vueltas cada uno y bajarte del coche con las piernas temblando, ¡de la emoción, claro!

Cuando hayas reservado tus vueltas, estas se quedan ‘guardadas’ en tu perfil. Para usarlas en el circuito, tienes dos opciones. Bajarte la aplicación y usar el código QR para acceder a la pista o pedir una tarjeta -pagando 5 euros- que te llegará a casa y será tu vía de entrada al infierno verde. Nosotros, para darle más categoría al asunto, pedimos la tarjeta y en cuestión de días -apenas dos semanas- nos llegó a casa. La Green Hell Card. Suena bien, ¿verdad? Esta funciona como las típicas tarjetas de recarga o monedero: se suman y se restan las vueltas que compres o hagas respectivamente. Fácil, cómodo e, incluso, sofisticado.

Una vez en Nürburgring, ¿qué hago?

Ha llegado el día. El gran día que estabas esperando. Y ahí estás tú: al volante de tu coche alquilado, siguiendo las direcciones de Nürburgring Nordschleife. Si te lías con las señales, no te preocupes. Sólo sigue los coches y deportivos, los que hacen más ruido, los que ya se van animando con los acelerones… Ellos van a tu destino.

Sigue la carretera que cruza el pueblo de Nürburg y llegarás a la ‘entrada’. Lo sabrás porque ya habrá controladores regulando el tráfico, con su ‘cortesía’ alemana, ciñiéndose a respetar las leyes, sin tiempo a pararte 5 segundos a sacar algo del coche. Nein! Por eso, ten a mano tu tarjeta o tu móvil. En la rotonda, sigue recto y enfila hacia la pista. Pero antes, hay que pasar la barrera. Pasa la tarjeta o el móvil con la aplicación y, voilà!, barrera abierta.

Ahora sí, ahora puedes empezar a acelerar. ¡Estás en la recta de Nürburgring! Y a partir de aquí, casi 21 kilómetros de una auténtica montaña rusa de curvas y peraltes. Ya seas profesional o amateur, te hayas recorrido el trayecto con la Play Station miles de veces o hayas visto decenas de carreras, piensa que no vas solo.

En los días de apertura al público -llamados Touristenfahrten- entran todo tipo de vehículos: desde súper deportivos hasta motocicletas hasta pasando por furgonetas o vehículos clásicos que evocan a la década dorada del infierno verde. Sé respetuoso siempre y sigue las normas de tráfico habituales como, por ejemplo, mantente siempre en la derecha y adelanta solo por la izquierda. Vamos, como lo haces en la carretera.

 

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¿Cómo es rodar en Nürburgring?

En Nürburgring no solo pilotas. Vives toda una experiencia. Un sinfin de emociones que llenan tu cuerpo y te hacen vibrar en cada curva, en cada peralte, en cada pase que haces por uno de sus altos pianos… y en cada una de sus mágicas curvas. Es subir en una montaña rusa y notar cada subida y bajada, cada desnivel, cada bote en el asiento, cada acelerón y frenada, en cada intento de dar una vuelta perfecta. Y no es solo la emoción de pilotar. Es pisar uno de los más míticos circuitos del mundo y, porqué no decirlo, el más peligroso.

Fuera del trazado, las emociones no cesan. Centenares de aficionados se acercan al punto de entrada y salida de vehículos para contemplar y fotografiar los deportivos más potentes o los clásicos más históricos. Y así, horas y horas. ¡Normal! Ese punto es un ir y venir de joyas sobre ruedas. También puedes acercarte a los dos parkings próximos y ver, más de cerca, los coches allí aparcados. Con algo de suerte podrás llevarte auténticas sorpresas. Nosotros, por ejemplo, vimos un Mercedes 190e 2.5Evo2 tal DTM. ¡A cuadros nos quedamos!

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Pero quieres vivir aún más la verdadera experiencia racing, entonces deberás ‘perderte’ por el bosque de Eifel y acercarte hasta las curvas del infierno verde. Desde esos puntos verás los vehículos pasar e incluso presenciar algún que otro derrape, alguna que otro trompo, una escapadita a la grava o incluso algún impacto contra las barreras. Lo que sí verás son decenas de fotógrafos disparando sin parar para, después, publicar las fotos en sus páginas webs y venderlas. En nuestro caso, desde N-Rent, la empresa dónde alquilamos el Suzuki Swift-, nos enviaron unas cinco fotos tomadas durante las vueltas. Un añadido que marca la diferencia.

¿Qué debes tener en cuenta?

Y ahora me dirás. “Vale, correr en Nürburgring está muy bien pero ‘¿es todo tan bonito? ¿y si tengo un accidente?’ Esta es la parte que no te suelen contar o no sueles leer así como así porque piensas que no te va a tocar, que tú controlas… Pero los incidentes pueden pasar (recuerda que no estás solo en pista) y es mejor estar prevenido para, al menos, tenerlo en cuenta y evitarlo.

Primero debemos diferenciar: ¿vas con tu coche o alquilas uno allí? Si vas con tu vehículo, tú serás el único responsable y asumirás la totalidad de tus daños. Obvio, ¿no? Ningún seguro de coche particular te cubre el rodar en circuito -y menos en Nürburgring-. Si alquilas un coche, también asumirás tu parte pero será algo menor -depende del destrozo- ya que te cubrirá la fianza que hayas depositado previamente. Pero no solo deberás preocuparte por el coche, sino por las asistencias y reparaciones que requiera la pista. Los llamados ‘costes ocultos’…

  • El desmontaje y reparación de los guardaraíles afectados
  • La entrada del Safety Car
  • El trabajo de la grúa
  • El tiempo que deba estar la pista cerrada
  • La intervención del camión de asistencia
  • El precio por hora de los comisarios que deban asistirte

Ten en cuenta estos detalles y evita situaciones que puedan arruinarte tu viaje a Nürburgring. Si lo haces, vivirás uno de los mejores días de tu vida.

 

Si tienes tiempo…

¿Has acabado tus vueltas, has visto decenas de coches de ensueño y te queda tiempo libre? Entonces anótate estas 3 opciones para completar tu día en Nürburgring:

1- El Ring Werk: Un parque temático en las propias instalaciones del circuito que te hará viajar por la historia del motorsport. Puedes disfrutar del museo, un teatro multimedia, vivir una experiencia 4D, practicar un pit stop…

2- Visitar Nürburg: Es el pueblo dónde se ubica el circuito de Nürburgring. Aunque pequeño su castillo es digno de una visita.

3- Visitar Adenau: Uno de los pueblos dentro de las montañas de Eifel. Te sorprenderá su calle principal, con las típicas casas coloridas, de madera y de montaña de los pueblos de Alemania, y respirarás el ambiente racing de la ciudad. Si quieres un souvenir, aquí hay varias tiendas que saciarán tu apetito. ¡Y no te olvides de la pegatina ‘Nürburgring, I’ve done it’!

Adenau Nürburgring

 

 

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